La tarjeta roja que le mostró el árbitro a los 10 segundos de empezar el partido marcaría el resto del encuentro. Al no tener ningún otro jugador para ocupar la portería decidieron poner a un centrocampista con la ropa del arquero, sin los pantalones reglamentarios teniendo que salir con su pantalón corto de jugador. Una locura que no se le habría pasado jamás por la cabeza al pobre centrocampista.
Por supuesto el partido lo perdieron, quedando al final 3-0 al convertir su línea de meta en un auténtico coladero. Una historia que nos hubiera gustado que tuviese final feliz para el jugador que tuvo que ocupar la portería, algo como que descubrió su auténtico puesto en el fútbol. Una lástima.
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