Una norma que este pobre hombre no pudo cumplir en Boomerang, programa especializado donde contaba hechos reales y que para esta ocasión había decidido tratar los errores médicos. Algo habitual en las trágicas historias, viniendo una mujer con parálisis y un pobre hombre con la voz alterada debido a una mala operación, quedándole una voz de pito super graciosa por cruel que sea reírse de ello.
El conductor trata de no reírse pero es imposible, la voz del hombre es demasiado graciosa. Más tarde un hombre del público también se presenta con el mismo problema, resultando ya en carcajadas definitivas por parte de Erik Hartman. Este error supuso el fin de su carrera para toda la vida en la televisión, junto a la desaparición del programa.
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