Pero hay situaciones inexplicables, muy lejos de la capacidad humana para crear formas en objetos. A veces es la propia naturaleza la que actúa para darle sentido a lo que ella misma crea con sus medios. Algo tan cotidiano como una tormenta puede convertirse en un mensaje oculto, en una señal que debemos ser capaces de interpretar para poder buscarle el sentido a continuación. El rostro que vemos en la tormenta es claramente humano, ¿qué es lo que puede significar?
No sabemos a ciencia cierta el mensaje que quieren transmitirnos. Un alma atormentada, un indicio para que nos vigilemos a nosotros mismos, puede ser cualquier cosa y a la vez no ser ninguna. Solo sabemos que cada vez hay más señales en la naturaleza que nos advierten de algo.
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