La gracia es que el dueño era un experto en artes marciales, un campeón de kendo que no dudó en plantarle cara al ladrón. Cinco delincuentes fueron los que entraron, encerrándoles en una habitación a su mujer y a él, preparándose para liberarse cuando los ladrones se despistasen. Una vez lo hicieron cogió su katana y les atacó, acabando con la vida de tres de ellos y dejando a un cuarto muy herido.
El quinto huyó de la casa despavorido ante la increíble técnica de este hombre. Un portento que fue valiente en el momento más preciso, sin dudar de sacar a relucir su espada junto a las habilidades que aprendió en Kendo. Esperemos que el quinto que quedó no vuelva a las andadas.
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