No es solo ya su enorme tamaño, alcanzando cientos de kilos de peso, es la velocidad con la que es capaz de mover un cuerpo de ese calibre, donde habitualmente esperaríamos que apenas pudiese avanzar deprisa. Si ve un objetivo se lanza de cabeza, alcanzándolo en pocos segundos para no dejarle escapatoria alguna, cerrando su enorme mandíbula alrededor del cuerpo para destrozarlo.
En esta ocasión tenemos la suerte de verle perfectamente cazando, saliendo completamente del agua para capturar una presa que se encontraba en la superfie del mar. Sin duda es un auténtico espectáculo ver a un animal así capaz de realizar semejante proeza, cortando toda posibilidad de supervivencia. Arte hecho salvajismo, la naturaleza es sabia de haberle relegado al mundo acuático.
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