No solo es que le cuide la bicicleta, es que además consigue que el perro nada más acabar su trabajo se suba detrás de un salto, de una forma totalmente encantadora que nos ha enamorado completamente. Qué decir de un perro así, es imposible no acercarse y hacerle caricias porque por mucho que esté protegiendo la bicicleta tiene pinta de ser una dulzura.
Está tan bien entrenado que avisa con un ladrido si ocurre algo. En este caso afortunadamente no ha hecho falta que llame a nadie porque estén robando la bicicleta pero desde luego es algo a tener en cuenta. Ojalá nuestros perros se conviertan en algo así porque estaríamos agradecidos de su fidelidad y su cuidado, llevándolos con nosotros a todas partes.
0 comentarios:
Publicar un comentario