El conductor de la moto sabe bien lo que se hace, siendo capaz de aguantarles el ritmo sin problema apareciendo y desapareciendo delante de sus narices. Aún así los policías parece que están acostumbrados a este tipo de casos, persiguiéndoles por toda la ciudad como si las calles se amoldasen a su recorrido. Los coches se apartan en el momento justo y la motocicleta va perdiendo terreno poco a poco.
Una de las persecuciones más espectaculares que hemos podido ver. Al final el conductor de la moto acaba atrapado gracias a la pericia de la policía, arrinconándole en la autopista por un error del piloto. Unos minutos que te dejarán en tensión viendo las maniobras que hacen los dos, sin dudar ni un segundo de lo que tienen que hacer.
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