Esta fotógrafa sin embargo tiene alma de humorista, y es que ha cazado rápidamente a los novios sabiendo qué tipo de personajes han acudido a su boda. No tiene problema alguno en ir llamando a todas las personas típicas de estos eventos, como los que acaban de ponerse por primera vez un traje o los que han acudido sin ser invitados al final.
Y es que hay para todos, resultando al final la boda más divertida del mundo. Merece mucho la pena verlo hasta el final, porque la imaginación y la inteligencia que demuestran los que han organizado esta escena es sublime. Esperemos que de acudir nosotros a una boda no nos toque interpretar ninguno de estos papeles, porque diría mucho de cómo somos.
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