Son los delfines los mayores expertos en crear estos vórtices, perfectos en su radio, que se desplazan por el agua hasta perder su fuerza. Tienen un núcleo que les permite avanzar por la propia fuerza que ejerce las partículas de su círculo, logrando esos movimientos sinuosos tan bellos al ojo humano. Son perfectos, donde para imitarlos de forma artificial tendríamos que recurrir a la mejor de las tecnologías disponibles.
Con todo, los hombres también podemos hacerlos, creando vórtices del mismo estilo que los animales. Suponemos que todo es cuestión de práctica y algo de maña, porque ahora mismo nos parece casi imposible lograrlo. Si alguno lo consigue desde aquí le animamos a que practique más y más, porque seguro que tiene futuro dentro del mundo del espectáculo, buscando siempre nuevos artistas incipientes.
0 comentarios:
Publicar un comentario