Un hombre de lo más feliz y que para muchos es un auténtico disfrute. Desgraciadamente cuando llevas años viviendo con el sonido de una risa continua acabas cansándote, lo que ha obligado a la mujer a prohibirle hacer bromas en casa, sabiendo que cualquier chiste decente se convertiría en una fiesta sin parar.
¿Envidia o pena? No es nada fácil estar seguros de lo que deberíamos sentir por él, porque su risa no parece muy real y eso de que tu esposa te prohiba cosas para que no te rías no debe sentar precisamente muy bien. Pero al menos él tiene siempre su risa para acompañarle, animando cualquier velada solo por lo agusto que te sientes en su compañía.
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